Obligada ausencia

Tu presencia lo llena todo. Aunque no puedo verte, te siento en cada poro de mi piel.

Tu aroma me transporta a nuestro hogar, ese lugar que tanto extraño.

Tus caricias me recuerdan que sigo vivo, que debo luchar para volver a tu lado.

Tu voz es un remanso de paz en la lucha a la que me enfrento.

Tus besos tiernos y dulces me enloquecen; deseo poder devolvértelos.

Tus lágrimas y sollozos desgarran mi alma.

No dejes de amarme, no me abandones.

Aunque mi cuerpo esté en una huelga indefinida, sigo aquí luchando contra este insoportable coma, con la esperanza de volver a ti y demostrarte lo que mereces: aquello que no supe ofrecerte cuando aún podía hacerlo.

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