Amor a primera vista

Es San Valentín y mis amigas me han obligado a salir. Al llegar, veo un grupo variopinto, pero enseguida hay uno que me llama la atención. Me fijo en él: es tan mono, tiene unos ojos preciosos, un pelo increíble y una mirada muy tierna que me derrite.

Me prometí que me tomaría un descanso antes de volver a intentarlo. Necesito recuperarme de la última experiencia; doce años son muchos para superarlos de la noche a la mañana.

No aprendo, no debí venir. En el fondo soy débil y he caído de nuevo en la tentación, pero ¿cómo resistirme? Debería huir antes de perder el juicio, pero siento una química muy fuerte que me impide marcharme.

El corazón se me acelera. ¿Otra vez amor a primera vista? No puedo tener esa suerte, pero creo que a él también le he gustado: no me quita los ojos de encima.

Debería irme antes de volver a complicarme la vida. La última vez me costó superarlo, aún no lo he hecho, pero me siento hechizada ante sus encantos.

No tengo remedio. Me acerco, lo cojo entre mis brazos y me da millones de besos, o mejor dicho, lengüetazos.

Es el perro más bonito del mundo; eso digo de todos los que he tenido. Al final me he vuelto a enamorar y, haciendo honor al día que se celebra, le digo: «Valentín, es hora de que nos vayamos a casa y comencemos nuestra historia de amor».

No hay amor más incondicional y verdadero que el de una mascota. ¡Feliz San Valentín! ❤️

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