Lo que sí ayuda

—Hola, cielo.

—Hola, amiga.

—Siento no haber venido antes, pero no lo sabía.

—Mi familia lo ha mantenido en secreto.

—No sé qué decir.

—Lo entiendo.

—Es que creo que nada de lo que diga te hará sentir mejor.

—«Eres una luchadora y saldrás de esta, tú puedes, te entiendo, por lo menos te lo han pillado a tiempo…». Es agotador, y por eso agradezco tu sinceridad.

—Ya.

—¿Sabes lo que sí nos ayuda a los enfermos de cáncer? Que te sientes a mi lado, me cojas de la mano y con la mirada me ayudes a superar el dolor que me provoca cada tratamiento, la frustración que me genera preguntarme cada día ¿por qué a mí?, la incertidumbre de si volveré a ser la misma y recuperaré mi vida. Eso sí que ayuda; lo otro son banalidades y formalismos impuestos por la sociedad.

—¿Puedo cogerte la mano?

—Me encantaría. Gracias por entenderme.

Relato escrito con motivo del Día Mundial contra el Cáncer.

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