Verónica Ramírez Hermoso sonriendo mientras dedica un libro

Hola, soy Vero

Soy Verónica Ramírez, aunque casi todo el mundo me llama Vero. Nací en Gran Canaria y desde hace años vivo en Tenerife, dos islas que forman parte de mi historia y que, de una forma u otra, siempre terminan colándose entre las páginas de mis novelas.

Estudié Turismo y durante años he desarrollado mi carrera como trabajadora autónoma, una etapa que me ha enseñado que los sueños solo avanzan cuando se acompañan de esfuerzo, constancia y mucha ilusión.

Pero si hay algo que me ha acompañado desde siempre es mi amor por los libros.

Desde pequeña he sido una lectora incansable. Siempre he pensado que no existen personas a las que no les guste leer; simplemente, hay quienes aún no han encontrado el libro que les haga enamorarse de la lectura. Quizá por eso un día decidí empezar a escribir las historias que a mí me habría gustado encontrar en una librería.

Lo curioso es que nunca escribí con la intención de publicar. Escribía porque lo necesitaba, porque disfrutaba creando personajes, imaginando mundos y viviendo mil vidas a través de ellos. Fueron mi familia y las personas que me rodeaban quienes insistieron en que aquellas historias merecían salir del cajón y encontrar a sus propios lectores. Hoy no puedo estar más agradecida por haber escuchado aquel consejo.

Con el paso del tiempo decidí formarme en diferentes áreas de la escritura, especialmente en la creación de personajes, la construcción de mundos fantásticos y la narrativa de ciencia ficción, convencida de que un escritor nunca deja de aprender.

En septiembre de 2025 publiqué Esencia oculta, la primera novela de la Trilogía Esencia, una historia donde la fantasía, la ciencia ficción, el misterio y las emociones caminan de la mano. En abril de 2026 llegó Guardianes de la esencia, y en septiembre de ese mismo año la trilogía llegó a su final con La esencia del núcleo.

Este camino me ha permitido participar en las ferias del libro de La Laguna, Santa Cruz de Tenerife, Tacoronte, La Matanza, Telde, Vecindario y Punta Larga, además de realizar numerosas firmas en librerías como Islátika, El Refugio, Sinopsis y Agapea. Cada encuentro con los lectores ha sido un recordatorio de por qué merece la pena escribir.

Porque, al final, las historias solo cobran vida cuando alguien las lee.

Cuando no estoy escribiendo, sigo haciendo lo que más me gusta: leer, aprender y observar el mundo en busca de esa pequeña chispa que puede convertirse en la próxima novela.

Mi mayor deseo es que cada persona que abra uno de mis libros encuentre mucho más que una historia: encuentre un lugar donde emocionarse, sorprenderse y, aunque solo sea por unas horas, olvidarse del mundo que hay al otro lado de las páginas.

Escribo las historias que me habría gustado leer, con la esperanza de que también encuentren un lugar en el corazón de quienes las descubran.